Filosofía de este Blog.

Utiliza tu libertad para opinar sin ofender y debatamos sobre conciliación entre el trabajo y la familia. Seamos padres y madres conscientes, desde la aceptación de nuestras limitaciones pero apoyándonos en nuestros recursos. Aceptar la responsabilidad que tenemos como padres y madres no exime de la responsabilidad que la sociedad y los políticos también tienen en la crianza de nuestros hijos e hijas. Trabajemos por conseguir que las políticas de conciliación sean consideradas el paradigma de la defensa de los derechos familiares. Que nuestro legado sea un presente mejor para su desarrollo futuro favoreciendo una mayor solidaridad entre las generaciones. El objetivo de este blog es difundir estas ideas desde la Ecología Política.

jueves, 16 de junio de 2011

Conciliación y salud mental.

Os advierto que este ensayo de Eulàlia Torràs es dinamita. Normalmente este tipo de opiniones (de profesionales con larga trayectoria, por otra parte) no encuentran divulgación en los medios de comunicación. Esto nos tiene que hacer reflexionar.

Precisamente una de las fobias sociales es la del "pensamiento". Hoy día predomina "hacer" a "pensar". Este artículo es un antídoto.


CONCILIACIÓN Y SALUD MENTAL

Eulàlia Torras de Beà

Hoy en día, con la prácticamente global integración de la mujer al trabajo remunerado, existe la indudable necesidad de conciliar el cuidado de los hijos con el trabajo de los padres. Esta conciliación, si está bien hecha, significa atender los derechos de los hijos a unos cuidados adecuados para un desarrollo personal y mental saludable, y los derechos de la mujer a su desarrollo personal y profesional.

Pero en realidad hemos caído en una flagrante contradicción entre lo que sabemos y lo que aplicamos, y por tanto estamos aceptando una pseudo-conciliación.

¿En qué se basa esta afirmación? En:

1. Las importantes investigaciones de las últimas décadas sobre la relación entre el vínculo con el cuidador y el desarrollo de las estructuras neurológicas del cerebro.
2. Las investigaciones de los últimos 50 años sobre el vínculo y el apego del niño pequeño a sus cuidadores, como base de su salud mental y de su autonomía.
3. Efecto de la institucionalización parcial o total sobre la evolución.
4. Relación con las llamadas "nuevas patologías".

1.
Las investigaciones de los puntos 1 y 2

De las investigaciones citadas en los puntos 1 y 2, que para abreviar no desarrollo, se deduce que el niño necesita ser cuidado por personas suficientemente constantes como para establecer con él un vínculo emocional intenso y permitir un apego seguro. Esta continuidad permite conocerlo a fondo y ofrecer mayormente respuestas adecuadas, realistas y coherentes y por tanto estructurantes (Torras 2002).

3. Efecto de la institucionalización parcial o total sobre la evolución.

La ausencia de este tipo de cuidado se da cuando el niño está expuesto a cambios constantes de cuidador y de espacios, a cambios imprevistos y mal preparados debido a situaciones imprevisibles y traumáticas en la familia o bien, debido a desestructuración y exceso de patología en ésta. Otro factor negativo es el mal uso o el abuso de la guardería, que produce un tipo de "institucionalización" parcial, con la consecuente creación de apego ansioso o ausencia de apego y evolución indiferenciada.

Como ejemplo de institucionalización total tenemos los niños criados en orfanatos. Evidentemente estas instituciones ofrecen calidades muy diversas de crianza, pero sabemos que mayormente los niños que han crecido en ellas presentan cuanto menos retrasos y empobrecimientos en su evolución psicomotora, intelectual y relacional, que tienen como base una insuficiente estructuración neurológica y mental. Es lo que sucede con muchos de los niños adoptados.

Relación con las llamadas "nuevas patologías"

¿Qué relación tiene todo esto con las llamadas "nuevas patologías" y con el aparente aumento de psicopatología en la población? ¿Que relación tiene con el aumento de las drogodependencias, del fracaso escolar, la violencia doméstica, la delincuencia juvenil, el llamado TDAH o hiperactividad, los TGD o trastornos generales del desarrollo, la sexualidad promiscua e irresponsable, las nuevas y modernas dependencias ligadas a la tecnología.... etc.. con la forma como criamos a nuestros hijos?

La privación emocional y de seguridad en el niño pequeño, que se da cuando las condiciones no permiten un apego seguro, conducen a necesidades afectivas pendientes y estancadas. Más tarde, al entrar en la adolescencia sin haber desarrollado una personalidad suficientemente fuerte y estable con la correspondiente autonomía, estas necesidades afectivas pendientes son una base propicia para toda clase de dependencias y por tanto de adicciones. La promiscuidad sexual, por ejemplo, es una clara expresión de necesidad y búsqueda de intimidad y compañía que deberían compensar privaciones atrasadas. Y citaríamos, claro, el uso de tóxicos y de alcohol, las adicciones a las técnicas: messenger, móvil, televisión, etc. etc..

Esfuerzos de la Administración catalana para el cuidado de la salud mental de la población

En el año 1989 el gobierno catalán comenzó el despliegue de la red de CSMIJ (Centres de Salut Mental Infantil i Juvenil) en toda Cataluña. Paralelamente, además se fué desplegando la red de CDIAP (Centres de Desenvolupament i Atenció Precoç). Este importante y decidido esfuerzo expresa una legítima preocupación del gobierno por la salud mental de los niños y adolescentes de nuestra sociedad y un reconocimiento de la importancia de su cuidado.

Recientemente, la medida de crear gran número de plazas de guardería ha sido presentada, demagógicamente, como la forma de asegurar el éxito académico futuro en los niños tempranamente escolarizados. Pero en realidad es todo lo contrario: es ahí donde comienza la contradicción y el problema, ya que no son esas las medidas que preservan la salud mental y el éxito escolar de nuestros niños

Las políticas educativas que pretenden arreglar el fracaso escolar con más horas de institución a cualquier edad o, basadas en la absurda idea de socializar al bebé, desde que el niño nace, son anti-educativas para la población ya que transmiten --i a menudo inculcan-- a los padres un error fundamental de concepto: precisamente la creencia de que hay que "sociabilizar" a los bebés a los pocos meses, que asistir muchas horas a la escuela es mejor que los cuidados que ellos pueden brindar y que los padres deben trabajar más y esforzarse profesionalmente para poder pagar muchas actividades extraescolares en aras de la mejor formación de sus hijos. Entretanto, es preocupante tanto retraso en la promulgación de leyes que realmente atiendan las necesidades reales de los pequeños en materia de salud mental y por ende de aprendizaje. Porque en realidad, las actuales políticas de crianza contradicen completamente los conocimientos emanados de las importantes investigaciones llevadas a cabo en las últimas décadas.

El intento de establecer la escolaridad obligatoria a partir de los tres años movió a grupos de ciudadanos a manifestarse a través de la prensa con artículos, cartas al director, etc.. Estas cartas expresan su desacuerdo con las medidas de conciliación ofrecidas por la política educativa.


Una de estas manifestaciones fué una carta abierta dirigida al Conseller Ernest Maragall, firmada por más de 500 padres. En esta carta se citan los informes publicados recientemente por las universidades de Stanford y Berkeley sobre los riesgos de la educación preescolar, que si bien favorecen la adquisición de habilidades cognitivas, dicen, incide negativamente en el desarrollo social y emocional de los pequeños, generando un incremento de los problemas de conducta. Por mi parte, pondría en duda, incluso, la ventaja de las habilidades cognitivas.

Citan también el estudio publicado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) bajo el título "Starting Strong II: Early Childhood Education and Care", sobre las políticas de educación y atención a la primera infancia en veinte países. Se describen los factores sociales, económicos y conceptuales que condicionan estas políticas, que informan de que en ningún país de la Unión Europea la enseñanza es obligatoria antes de los seis años (siete, en el caso de Dinamarca, Suecia y Finlandia). Tampoco lo es en Canadá, Estados Unidos ni Australia. Citan otro dato que consideran muy significativo: en el caso de Finlandia, país que en el último informe PISA obtiene los mejores resultados en materia de educación, el porcentaje de niños que van a la escuela a partir de los 3 años no supera el 50%, lo que contrasta con el 98% de niños catalanes según afirma Maragall al justificar la escolarización obligatoria a los tres años.

La carta de los padres continuaba preguntándose si habrá relación directa entre este déficit de atención en el sí de la familia durante la primera infancia y el creciente número de casos de depresión y trastornos de conducta entre los menores o el hecho de que España tenga el dudoso honor de ser el tercer país del mundo en que se recetan más psicofármacos a menores.

Se basan en estas y otras referencias para defender la idea --por otro lado defendida también en algunas de las cartas de lectores-- de que las medidas de conciliación propuestas hasta ahora no son defendibles. Consideran que las verdaderas medidas de conciliación pasan por ampliar los permisos de maternidad, legislar excedencias remuneradas y con garantía de reincorporación al lugar de trabajo y mantenimiento del sueldo para uno de los padres con niños pequeños, como sucede en los países que nos aventajan en los índices de bienestar y de éxito escolar. Este tipo de conciliación es radicalmente diferente de la noción, muy extendida, de que conciliar la vida laboral y la familiar consiste en mantener los niños "aparcados", dicen, mientras los padres trabajan.

Creo que todo esto es claro indicio de que una medida imprescindible, en primer lugar, es la concienciación de la población, a través de campañas de difusión y de educación psicológica sanitaria, acerca de las necesidades de los niños y de las valiosas e insustituibles funciones de los padres, para conseguir ciudadanos sanos y capaces física y mentalmente. Esta concienciación haría, seguramente, que los ciudadanos supieran qué deben exigir a sus políticos para el bienestar de su familia y el sano crecimiento de sus hijos, y que no aceptaran como buenas las medidas demagógicas y anti educativas que se les ofrecen. Este paso podría, con suerte, mover a los políticos a ofrecer en sus campañas electorales aquello que la salud mental de la población realmente necesita.

En caso contrario estamos en una grave contradicción: se invierte en más plazas de guardería, y después en más plazas de aulas de refuerzo para niños con fracaso escolar y de hospital de día para adolescentes, mientras no se está ayudando económicamente a los padres para que tengan tiempo para estar con sus hijos, para realizar actividades con ellos y fomentar una buena evolución, o sea salud mental. Estas son las verdaderas medidas preventivas. Sin ellas estaremos siempre tratando de corregir, en los años siguientes, lo que se ha comenzado mal en los primeros años. Y esto sí que resulta mucho más caro en todos sentidos, económicamente y emocionalmente.

Conclusiones

Entre los cambios sociales son especialmente importantes aquellos que afectan los sistemas de crianza, ya que de éstos depende la salud neurológica y mental de los futuros ciudadanos del país.

La neuropsicología nos ofrece conocimientos definitivamente importantes sobre la evolución del cerebro, la intelectual y la de la personalidad y la incidencia de los sistemas de cuidado sobre ellas. Según estos conocimientos, son especialmente preocupantes en cuanto a salud mental aquellos sistemas de crianza en que se institucionaliza a los bebés y a los niños desde demasiado temprano y durante demasiadas horas por día.

Para paliar esta situación son urgentes verdaderas medidas de conciliación entre el trabajo de los padres y las necesidades de los bebés y de los niños, en forma de prestaciones económicas que permitan a los primeros dedicar suficiente tiempo al cuidado de sus hijos. De hecho nos dan ejemplo de esta realidad los países que nos aventajan en los índices de bienestar y de éxito escolar.

Anexo

En los últimos 30 años se ha hecho política de des-educación por parte de políticos y educadores. Los padres, que antes tenían conciencia clara de que sus cuidados eran la mejor aportación a la buena evolución de sus hijos, desarrollaron un complejo de inferioridad en relación a las instituciones tipo guardería. Desde una politización propagandística de la guardería, llevada a cabo por políticos y educadores de estas instituciones y desde una ideología en realidad de pseudo-izquierda, contribuyeron a crear este complejo de inferioridad de los padres. Hoy en día, ellos creen que deben proporcionar el máximo de horas posibles de guardería y el máximo de actividades extra escolares a sus hijos. Ya no se trata de jugar con ellos y de que crezcan y aprendan jugando, dentro de una relación de apego seguro, base de su aprendizaje y autonomía futuros. Parece que se desconozca que el bienestar de los niños y el hecho de que ellos sean felices va paralelo con su autoestima, estabilidad emocional y salud mental. En un artículo aparecido recientemente en una revista dirigida a padres, donde se lee una de tantas propagandas de la escuela para los más pequeños, hay fotografías de niños con sus cuidadoras. Todos los niños están sorprendentemente serios, ninguno sonríe ¡ni uno!! Y esto no es cuestión de que queden más monos, sino de su estado de ánimo. Está subiendo el número de depresiones en los adultos: ¿de donde creen los políticos que salen estos cambios en la psicopatología?

¿Y qué hemos hecho hasta ahora los pediatras y los psiquiatras de niños? Observar esta situación y no hacer nada.

Los pediatras saben bien que los niños, al entrar en la guardería, suelen retrasarse y a veces incluso perder funciones que ya tenían adquiridas (dejar de caminar, volver al período de marcha insegura de base ampliada, retrasarse en el habla, perder palabras que ya el niño pronunciaba y utilizaba). También saben que "pescan todas las pasas", pero cómo han reaccionado: no diciendo nada, dejando pasar esta situación, seguramente con la convicción de que esto se arreglaría con el tiempo. Hace años, también los pediatras tranquilizaban a las madres cuyos hijos llevaban retrasos de cualquier tipo, diciéndoles "espere, ya hablará" con lo que se perdía un tiempo precioso, importantes para la evolución del niño. Ya que sabemos que los funciones biológicas y psicológicas, como todo en embriología, tienen su tiempo para desarrollarse y si no lo hacen dentro de esa franja de tiempo, no se desarrollan o lo hacen pobremente, con empobrecimientos. Una pediatra hace unos años escribió un artículo para el suplemento "Salud y calidad de vida" de la Vanguardia y lo tituló Síndrome de la guardería. En él simplemente explicaba lo que se observa a menudo. Recibió muchas cartas como respuesta, de padres que querían acallar voces como ésta, para poder seguir mandando sus hijos a la guardería con tranquilidad de conciencia.

¿Qué hemos hecho los psiquiatras y psicólogos de niños pequeños? También hemos callado!! Cuando hemos recibido un niño que ya ha estado demasiadas horas y demasiado precozmente en la guardería, y que presenta también el síndrome psicológico de la guardería, hemos pensado que ¿para qué alarmar y culpabilizar ahora a los padres, cuando eso ya está hecho? Hemos tomado las medidas necesarias cara al futuro, pero de todos modos, no hemos hecho campañas sociales para alertar sobre lo que estaba pasando, para que los padres que quisieran oir oyeran, para contribuir a mejorar las condiciones de niños que aún estaban a tiempo. ¿Porqué no hemos hecho más? Seguramente por comodidad, para ahorrarnos las dificultades de campañas y trabajos sociales de este tipo, por no encontrar el terreno preparado, vaya a saber porqué.

lunes, 13 de junio de 2011

Jueza y madre en la vida.

     La verdad es que intentaba añadir este artículo a la "Revista de Prensa" que aparece a pie de página en el blog, pero al no ser un enlace (lo tengo en 'odt' y 'pdf' por si a alguien le interesa este formato) no he sabido colgarlo, así que os lo muestro aquí. El artículo muestra, por una parte, las enormes dificultades que tenemos para conciliar vida familiar y profesional, y por otro, las respuestas de las Instituciones, en este caso el Consejo del Poder Judicial. No sabemos qué es más decepcionante, si la situación dramática (y creo no exagerar) que muchas familias vivimos, o las respuestas que obtenemos ante estas situaciones. Como positivo, la toma de conciencia de unos profesionales que señalan a la conciliación como uno de los principales problemas a resolver en su profesión. A continuación el artículo:

EL CORREO
Ciudadanos, p.22
Domingo, 12 de junio de 2011

JUEZA Y MADRE EN LA VIDA

El Poder Judicial lleva meses callado ante la primera petición
de una magistrada catalana de acortar su jornada para cuidar a su hija.
(Javier Muñoz)

   Los magistrados velan por los derechos de los demás, pero ¿pueden disfrutarlos ellos también? Y en tal caso, ¿cómo los ejercitan? A esa cuestión debe responder el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que tiene sobre la mesa la primera petición de reducción de jornada planteada por una jueza en España. Se trata de Rosa María Font, de 31 años, la primera de la promoción de 2007 y actual titular del Juzgado de Instrucción y Primera Instancia número 1 de Martorell (Barcelona). En diciembre pasado pidió acortar su horario laboral un 30% para cuidar a su hija de un año,una posibilidad que tienen todos los trabajadores. Siete meses después, no sabe si podrá acogerse a ella.

   Aunque el anterior reglamento de la carrera judicial (2009) y el aprobado este año contemplan la posibilidad de trabajar menos horas, con la correspondiente reducción salarial, Font todavía no ha recibido contestación del Tribunal Superior de Cataluña (TSC) donde formuló su solicitud y luego recurrió por silencio administrativo. Y tampoco tiene noticias del CGPJ, que ha de resolver un recurso de alzada. Le corre prisa porque a la vuelta del verano expira la excedencia que pidió en septiembre de 2010, tras nacer su hija y después del permiso de maternidad y lactancia. Los juicios previstos para cuando se reincorpore al juzgado se están señalando. “Vuelvo en tres meses y necesito saber qué van a hacer para contratar la guardería y organizarme”, explica.

   La decisión que adopten el TSC y del CGPJ -que podría abordar el asunto la próxima semana- tiene su miga, porque casi la mitad de la judicatura española está formada por mujeres, principalmente jóvenes. Ese colectivo es mayoritario en muchas comunidades, incluida la vasca, donde ellas representan el 61 % de la plantilla judicial. El segmento de jueces y magistrados de 40 años o menos incluye a 987 mujeres y 513 hombres en el conjunto de España. En Euskadi -con una presencia femenina predominante también entre fiscales, secretarios y demás funcionarios-, las juezas de hasta 40 años suman el 30% del total -61 sobre 203-, mientras que en esa franja de edad apenas ejercen 18 colegas masculinos. Ahora bien, la conciliación de la vida laboral y familiar también tiene candidatos hasta los 50 años, ya que puede solicitarse hasta que los hijos cumplan doce.

En stand by”

    “El Tribunal Superior y el Poder Judicial sólo se han movido cuando mi caso ha salido en la prensa”, se queja Rosa María Font, originaria de Barcelona. En su promoción, la número 57, las mujeres se llevaron cerca del 60% de las 140 plazas, pro la tendencia se ha acentuado, hasta el punto de que en 2011 ellas acapararon el 74% (99 puestos sobre 137). Así se explica, en cierto modo, el silencio que guarda la Magistratura desde que les llegó la petición de Martorell, acompañada de una propuesta para reducir el trabajo de uno de sus juzgados. “Mi caso ha quedado en 'stand by'”, resume la peticionaria. “No puedo aceptar la reducción de jornada de cualquier manera. El juzgado se atascaría”.

    Los jueces suelen trabajar cara al público de nueve de la mañana a dos de la tarde, pero prolongan su horario para estudiar y redactar las resoluciones. La disminución de horas, que sólo se puede aplicar sobre las presenciales, supone un reto para el CGPJ, al que la normativa de 2011 otorga la competencia en este asunto y que debe unificar criterios den todas las autonomías. Inmerso en una reorganización de la Justicia, el Consejero se enfrenta a las demandas de una generación de jueces jóvenes diferente de las anteriores, un colectivo consciente de sus derechos y de los déficit de la Justicia -sobe todo, desde la huelga de 2009-, y que por regla general está destinado en los juzgados saturados por la crisis (civil, mercantil y social).

    En la V Encuesta a la Carrera Judicial, de 2010, la conciliación fue mencionada por los entrevistados entre los principales problemas de la profesión, por detrás del exceso de trabajo y de la falta de tiempo para elaborar las sentencias, pero al mismo nivel que la falta de personal en los juzgados. La prueba de que la reducción de jornada era una vieja cuestión es que ya estaba reconocida en 2009. Sin embargo, las juezas habían seguido pidiendo las excedencias por hijos porque “la reducción no se había desarrollado en la normativa de aquel año”, explica Rosa María Font, cuyo caso todavía se rige por esa disposición, ya que presentó su solicitud en 2010.

Se ha quedado corto”.

    A su modo de ver, el reglamento de 2011, vigente dese mayo, “ha empeorado las cosas”. Menos categórica, pero crítica, se muestra Ana García Orruño, titular del Juzgado de Primera Instancia número 1 de Bilbao, una baracaldesa madre de los niños que en su día también pidió una excedencia, alternativa que supone no cobrar y asumir un parón profesional. “El nuevo reglamento es un paso, pero se ha quedado corto”, opina. “Concilias más con tu pareja que con la Administración de Justicia”.

    La jueza vizcaína tiene razones para ser escéptica. Con la reducción de jornada -hasta el 50% del tiempo- no sólo hay que redistribuir los asuntos que queden sin cubrir, bien entre los demás juzgados, bien entre los jueces sustitutos. La conciliación ha sido concebida en el ámbito judicial con unos límites que quizá disuadan a quienes la esperaban. El horario no se puede recortar en las guardias, que son de semanas enteras, en sesiones de mañana y tarde, partidas o continuas, con la exigencia añadida de estar disponible todo el día.

    Aunque el tiempo libre no disfrutado por ese motivo se puede acumular y recuperar en días completos, tal solución no es práctica para todo el mundo, más aún en los partidos judiciales que sólo tienen uno o dos juzgados mixtos (civil y de instrucción) pues o se está siempre de guardia o se entra en periodos alternos. “De qué sirve acumular días libres -resume García Orruño- si vas a pasar semanas enteras sin coincidir con los niños”. Y añade: “Con el trabajo de los juzgados... ¿podrás coger esos días?”

   Otro problema es que las modificaciones de horario no han de interferir las vistas y diligencias. Para soslayar esa dificultad, de modo que la conciliación sea compatible con el servicio a los usuarios, el Poder Judicial está obligado a planificar y flexibilizar el funcionamiento de los tribunales y a poner los refuerzos que hagan falta. La cuestión es cómo hacerlo, pues eso significa echar mano de más sustitutos -¿por horas?- en época de recortes presupuestarios. Y luego hay que organizarlos, labor que coincide con la reforma de la oficina judicial.

    El juez decano de Bilbao, Alfonso González Grija, cree que la solución será más sencilla “cuando funcionen los tribunales de instancia”, que agruparán a los juzgados unipersonales, hoy separados por números (1, 2, 3...) en un órgano general donde confluirán todos los asuntos. Ese cambio, aún en fase de anteproyecto de ley, permitirá un reparto eficiente de tareas entre los jueces, pues ya no trabajarán en compartimientos estancos, unos atiborrados y otros más aliviados. Para el decano, la reducción de horarios encaja mejor en ese organigrama, aprovechando a los jueces sustitutos y a los de adscripción territorial (encargados de ayudar a los juzgados con picos de actividad).

    Sin embargo, las juezas afectadas sostienen que la conciliación sólo será factible, no con recortes de las horas presenciales, sino del número de asuntos, pues la jornada laboral continúa al concluir las vistas y diligencias. Sea cual fuere la solución, lo cierto es que la judicatura no tiene un horario claro “ni se ha definido la carga de trabajo”, se lamenta Ana García Orruño.

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¿Ciudadanos de peor condición?

     Rosa María Font no pertenece a ningún colectivo profesional, pero su iniciativa, que figuraba entre las reivindicaciones de la huelga de jueces de 2009, ha avivado el debate en dos entidades: Jueces para la Democracia (JpD) y la Asociación Francisco de Vitoria (AFV). En la primera organización, que ha aprobado un documento sobre conciliación esta semana, algunas voces habían advertido de que “no es de recibo” la inacción del Tribunal Superior de Cataluña, que es el que debe pronunciarse sobre Font -con arreglo al reglamento de 2009-, pero que ha decidido esperar a que el Poder Judicial clarifique su caso. Por su parte, la AFV aprecia en la actitud mostrada hacia Font “la ausencia de una auténtica voluntad” para que los jueces puedan acceder realmente a la conciliación familiar, “como si el carácter de autoridad (…) les hiciera de peor condición frente al resto de los ciudadanos en lo que se refiere a su legítimo derecho a compatibilizar su función jurisdiccional con su familia”.

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jueves, 9 de junio de 2011

Lo que desean las madres europeas.

     Y los padres. Pero en esta ocasión no vamos a entrar en el tema de la corresponsabilidad, sino en el informe elaborado por la ONG "MMM", el Movimiento Mundial de Madres. Una organización creada en el año 1947 y que representa a asociaciones de 40 países, con sedes en Bruselas, New York o Paris, y con el Estatus General Consultivo de la ONU. En fin, gente seria haciendo bien las cosas. 

     Lo que quiero subrayar, y resume la Fundación Acción Familiar, son algunos de los resultados a los que ha llegado  la ONG señalados en su informe. Dos de cada 3 mujeres piden reducción de jornada al convertirse en madres. A pesar de su deseo, sólo 1 de cada 3 lo consigue y el resto termina por renunciar al trabajo remunerado o continúa con la jornada completa, elegida inicialmente por un 10%. Esta preferencia, que se prolonga durante toda la infancia de los hijos, pasa al 30% cuando éstos llegan a la adolescencia. Finalmente, las madres manifiestan su deseo de volver a trabajar a jornada completa cuando los hijos cumplen la mayoría de edad (en un porcentaje que alcanza el 70%). 

     Estas son algunas de las conclusiones del informe llamado "Lo que las madres de Europa quieren", que recoge los resultados de la encuesta realizada a más de 11.000 madres en 16 países europeos. 

     Para terminar, el informe recoge algo de vital importancia: lo que las madres perciben como necesidades que tienen y que demandan de sus políticos. En este sentido, el 76% de madres mayores de 18 años señala que las políticas públicas tendrían que adoptar medidas que favorezcan el equilibrio entre la vida laboral y familiar, citando como ejemplo:


     1. Dando la prioridad al tiempo adjudicado a sus hijos (especialmente cuando todavía viven  en la casa familiar). 
     2. Proporcionando soluciones, como guarderías de empresa en el lugar de trabajo.
     3. Flexibilizando los horarios laborales, y en línea con los escolares y periodos vacacionales.
     4. Ofreciendo más posibilidad de trabajo a tiempo parcial.
     5. Incentivando a las empresas que faciliten la vida familiar.
     6. Aumentando la duración de la baja maternal.

     Así mismo, piden que se valore y apoye el trabajo de madres y padres que permanecen en casa al cuidado de sus hij@s (a tiempo parcial o completo) mediante subvenciones y opciones económicamente viables, incluida la asistencia externa o familiar, y que se reconozca la importancia del trabajo en el hogar que con la crianza, atención y educación proporcionan los padres y las madres, como base del futuro de nuestras sociedades. Las madres expresan su frustración por no ser tenidas en cuenta por los dirigentes políticos, ni por la elaboración de políticas que les afecten sustancialmente. 


     Hoy leía en prensa que según datos del Eurostat (la agencia estadística de la UE) en España la población mayor de 65 años se duplicará en 2060. ¿Somos conscientes de toda esta situación y de los problemas que estamos generando? ¿Este es el legado que vamos a dejar a nuestros hijos e hijas? Somos uno de los países europeos que envejece más rápidamente, y sin duda, las políticas públicas sobre conciliación tienen mucho que ver.


   

sábado, 4 de junio de 2011

Postura del Gobierno en relación a la escolarización de 0 a 3 años.

     Ya que nuestra intención es pedir a los poderes públicos un giro notable en la implicación de las políticas de conciliación y de familia en general, no está de más conocer la postura del Ejecutivo socialista en torno a la escolarización de nuestros hijos e hijas. Un buen resumen podría ser el artículo publicado en el periódico Público el 28 de mayo de 2011 (p.30). Leámoslo:

EL GOBIERNO DESTINA 200 MILLONES A PLANES EDUCATIVOS

     El Gobierno destinará 200 millones de euros a dos proyectos educativos para el próximo curso, según el acuerdo alcanzado ayer en el Consejo de Ministros. Por una parte, el Ejecutivo transferirá a las comunidades autónomas cien millones de euros para el desarrollo del plan Educa 3, que persigue la creación de plazas públicas en el primer ciclo de Educación Infantil (de 0 a 3 años). Por otro lado, invertirá otros 91,3 millones en el programa Escuela 2.0 para potenciar la implantación de las nuevas tecnologías en los centros educativos.
     El Plan Educa 3 mantiene así la inversión anual que recibe desde 2008 para poner en valor la necesidad de que "los niños y niñas vayan al colegio cuanto antes", señaló ayer el vicepresidente primero del Ejecutivo, Alfredo Pérez Rubalcaba, en la rueda de prensa posterior al Consejo.
Por primera vez, las comunidades no estarán obligadas a destinar la misma cuantía que el Gobierno central para promover la creación de estas escuelas infantiles. Rubalcaba señaló que se las ha eximido por la reducción del déficit a la que están obligadas.
     Por otra parte, 88 de los 91,3 millones de euros que el Gobierno invertirá en el programa Educación 2.0 se destinarán a la dotación de ordenadores para los alumnos en las aulas de 5º y 6º de Primaria y de 1º y 2º de la ESO y al desarrollo de contenidos educativos digitales. Este proyecto, que nació en 2009, ha distribuido 630.000 ordenadores a alumnos.

     La clave está en el segundo párrafo, cuando señala Rubalcaba que nuestros hijos e hijas deberían ir al colegio "cuanto antes". Y es que hoy día esta es la fiebre que les ha entrado a todos los que tienen alguna responsabilidad en este tema, bien a nivel estatal, autonómico o municipal. Lo políticamente correcto, y por supuesto demagógico, es llevar a cabo estas políticas educativas en este sentido. Es algo que la ciudadanía pide y, por lo tanto, a ver quién es el guapo que se declara en contra de estas medidas. Pero lo que no explican, es que con este modelo se crea una dinámica en la que dichas escuelas infantiles (las guarderías de toda la vida) llevan, con el tiempo, a que busquemos sistemas de refuerzo para el fracaso escolar; vendrán las "nuevas" técnicas para el aprendizaje ("es que mi hijo no sabe estudiar"...) para terminar visitando los centros de salud mental, por supuesto, saturados. En el mejor de los casos el psiquiatra no considerará necesaria la medicación. Por supuesto, el ciclo se cierra teniendo ante nosotros a adultos con problemas. Pero Rubalcaba no está solo. Echad un vistazo al artículo de La Vanguardia (de 29 de abril) a pie de Blog sobre las declaraciones del ministro de trabajo e inmigración, Valeriano Gómez. No tienen desperdicio.

   Sin embargo, como apunta el grupo promotor de la petición de 2 años de maternidad/paternidad, "se está ayudando poco a los padres y madres, a nivel económico y laboral, a que mantengan un tiempo para estar con sus hijos e hijas, para realizar actividades con ellos, fomentando así una adecuada evolución personal y social. Es decir, preservando su salud mental. Estas son las verdaderas medidas preventivas".
(el enlace a este grupo aparece en el blog).